Ford Escort RS Cosworth
El icono rally homologado para la calle

Presentación del modelo
El Ford Escort RS Cosworth es uno de esos coches que parecen diseñados por pura pasión. Lanzado en 1992, fue creado con un único objetivo: dominar el Mundial de Rally. Para homologarlo, Ford tuvo que llevarlo a la calle, y así nació uno de los deportivos de producción más carismáticos de los años 90.
Su estética sigue siendo impactante hoy: un alerón trasero gigantesco, pasos de rueda ensanchados, entradas de aire, llantas específicas y una presencia que deja claro que este coche no nació para pasear.
Pero más allá de su imagen, el Cosworth simboliza una época en la que los fabricantes construían máquinas de competición disfrazadas de coches de calle.
Compacto, agresivo, turboalimentado y con tracción total, el Escort RS Cosworth representaba la filosofía pura de los Grupo A. Era una herramienta seria en carretera, pero una bestia en manos expertas.
El Cosworth no es solo un coche: es una declaración de intenciones.
Características técnicas
El corazón del Escort RS Cosworth es el legendario motor YB, un 2.0 turbo desarrollado junto a Cosworth. Un motor duro, explosivo y prácticamente indestructible si se mantiene correctamente.
– Motor: 2.0 Cosworth YBT, turbocompresor Garrett T3/T35
– Potencia:
• 220 CV (versiones grandes turbo)
• 215 CV (versiones pequeñas turbo posterior al 94)
– Par máximo: aprox. 290 Nm
– Transmisión: manual de 5 velocidades
– Tracción: total, con reparto 34/66 (delante/detrás)
– 0–100 km/h: 5,7–6,0 s
– Velocidad máxima: 225 km/h
– Peso: 1.275–1.300 kg
La magia del Cosworth está en cómo entrega la potencia: un turbo que sopla con decisión y una tracción total que permite aprovechar cada caballo en cualquier tipo de superficie.
Es una máquina que exige, pero recompensa con una experiencia visceral.
Por qué es especial este coche
Porque es uno de los últimos coches de calle creados pensando primero en el rally.
Porque su motor YB es uno de los turbo más carismáticos que se han fabricado.
Porque su estética no intenta agradar: impone. El alerón “whale tail” es ya un icono cultural.
Y porque, al conducirlo, sientes que es un coche vivo, nervioso, lleno de carácter, capaz de emocionar incluso a velocidades bajas.
El Escort RS Cosworth es especial porque pertenece a una generación desaparecida: coches radicales, sin filtros electrónicos, diseñados con lápiz duro y probados en tramos de verdad.
Es un coche que te exige manos, pero también te devuelve sensaciones que ningún deportivo moderno puede imitar.
Palmarés en competición
Aunque no logró desbancar a los gigantes japoneses del momento —Subaru y Mitsubishi—, el Escort RS Cosworth dejó una marca importante en la historia del WRC.
Participó oficialmente entre 1993 y 1997, con resultados que consolidaron su reputación:
– Ostberg, Mäkinen, Delecour, Sainz… varios de los grandes pilotos pasaron por él.
– Victories en rallyes del Mundial durante su etapa más competitiva.
– Una presencia constante en el podio en pruebas europeas.
– Dominio en campeonatos nacionales y regionales, donde el coche mostraba su verdadero potencial.
El Cosworth fue, sobre todo, un coche querido por los pilotos: noble, robusto y brutalmente eficaz sobre superficies deslizantes. Su comportamiento en tierra y nieve era brillante, y su motor tenía una elasticidad sorprendente para un turbo de la época.
Valor de mercado
Precio nuevo (1992–1996):
– Aproximadamente 4.500.000–5.000.000 pesetas, según año y equipamiento.
En euros actuales, unos 27.000–30.000 € sin ajuste inflacionario.
Unidades fabricadas:
– En torno a 7.145 unidades, un número reducido para un icono de homologación.
Valor actual (2024–2025):
– Buen estado: 45.000–60.000 €
– Estado excelente, histórico claro: 65.000–85.000 €
– Unidades perfectas o con especificaciones raras: 90.000–120.000 €
– Cosworth “Big Turbo” bien conservados: muy buscados
Es un coche que no deja de subir y cuya oferta es cada vez menor.
Qué mirar al comprar uno
El Cosworth puede ser muy fiable si está bien cuidado, pero tiene puntos delicados:
– Turbo: comprobar holguras, presión y fugas.
– Junta de culata: uno de los puntos sensibles si el coche ha sufrido sobrecalentamientos.
– Sistema eléctrico: típico de Ford 90’s; revisar conexiones.
– Oxidación: pasos de rueda, bajos y uniones de chasis.
– Diferencial y transmisión: vida dura en muchos ejemplares; revisar holguras.
– Suspensión: montar componentes de calidad es clave para mantener el comportamiento original.
– Modificaciones: muchos ejemplares han sido alterados; los originales valen mucho más.
– Mantenimiento del YB: requiere manos expertas.
Un Cosworth “barato” casi siempre está caro de arreglar. Uno bueno es una joya.
Potencial de revalorización
El Escort RS Cosworth está en plena escalada. Pertenece al selecto grupo de coches de homologación de los 90 que están viviéndose como objeto de culto:
– Mitsubishi Lancer Evo I–VI
– Subaru Impreza WRX STI GC8
– Toyota Celica GT-Four
– Lancia Delta Integrale
El Cosworth juega en esa misma liga, pero con unidades mucho más limitadas y una estética icónica que lo hace inconfundible.
A 5–10 años vista es realista esperar:
– 100.000–140.000 € para unidades excelentes
– Ediciones o colores raros pueden superar esas cifras
– Big Turbo originales en estado colección: camino a cifras de Integrale Evo
Es, sin duda, uno de los coches con mayor proyección actual.
Por qué incluirlo en una colección
Porque es un coche que representa el espíritu de los rallyes de los 90 como pocos, su diseño es icónico y su motor tiene carácter, sonido y agresividad.
Porque es una pieza que habla de una época que ya no volverá: la de los coches creados para ganar, no para cumplir normativas, es un coche que emociona incluso estando parado.
En una colección, el Escort RS Cosworth aporta historia, personalidad, agresividad estética y un valor emocional enorme. Es uno de esos coches que cualquier entusiasta reconoce al instante.
Opinión personal
El Ford Escort RS Cosworth es uno de esos coches que resumen lo mejor del automovilismo de los 90: un diseño atrevido, un motor lleno de carácter, un comportamiento exigente pero gratificante, y una identidad que no se puede copiar.
Conducirlo es sentir un trozo de la historia del rally.
Mirarlo es recordar una era dorada del automovilismo.
Poseerlo es formar parte de una comunidad apasionada.
Es un coche que enamora por lo que es y por lo que representa. Y dentro del mundo de los clásicos deportivos, es de los que nunca pierden su magia.








Fuente Fotografia Auto Vergiate Supercar
