Honda NSX (NA1/NA2)

El superdeportivo japonés que cambió las reglas del juego
Presentación del modelo
El Honda NSX apareció en 1990 como un golpe en la mesa. Japón no solo quería demostrar que podía fabricar deportivos rápidos; quería construir un superdeportivo capaz de poner contra las cuerdas a Ferrari y Porsche. El resultado fue un coche que combinaba ligereza, precisión y una ingeniería adelantada a su tiempo. El monocasco de aluminio, la suspensión inspirada en Fórmula 1, la ergonomía perfecta y un motor V6 atmosférico con tecnología VTEC que subía a 8.000 rpm lo convirtieron en una revolución. Era bello, equilibrado y sorprendentemente fácil de conducir. Un superdeportivo que no intimidaba: te invitaba a disfrutarlo.
Características técnicas
El NSX se ofreció en dos grandes variantes. El NA1 montaba un motor C30A de 3.0 litros y 276 CV, mientras que el NA2 aumentaba la cilindrada hasta 3.2 litros con 290 CV en su motor C32B. Podía equiparse con caja manual de 5 o 6 marchas, o automática en versiones menos deseadas. Su velocidad máxima rondaba los 270 km/h y aceleraba de 0 a 100 km/h en algo más de cinco segundos. El peso, entre 1.350 y 1.420 kg según versión, se conseguía gracias al chasis completo de aluminio, el primero del mundo en un coche de serie. La postura de conducción era excepcional, con una visibilidad panorámica casi de avión de combate y unas reacciones de chasis muy comunicativas.
Por qué es especial
El NSX redefinió lo que debía ser un superdeportivo. Hasta ese momento, los deportivos europeos combinaban emoción con ciertos compromisos: ergonomía deficiente, fiabilidad delicada o un comportamiento que exigía manos expertas. Honda cambió esa mentalidad creando un coche noble, equilibrado y utilizable cada día, sin renunciar a sensaciones intensas. Su puesta a punto final la firmó Ayrton Senna, que pidió un chasis más rígido y una respuesta más directa. Gracias a él, el NSX adquirió un tacto que lo convertía en un coche tan preciso como accesible. Era un supercoche que no castigaba al conductor: lo hacía mejor.
Palmarés en competición
El NSX también brilló en los circuitos. Competía en el JGTC (hoy Super GT) dentro de la categoría GT500, donde ganó numerosas carreras y se convirtió en un rival serio para Toyota y Nissan. Participó también en las 24 horas de Le Mans dentro de la categoría GT2, con resultados destacados, y acumuló victorias en campeonatos de GT en Japón y Estados Unidos. Su chasis ligero y equilibrado demostraba ser tan competente en la pista como en la carretera.
Valor de mercado (nuevo y actual)
Cuando salió en 1990 costaba entre 80.000 y 90.000 euros, un precio elevado para un Honda pero muy razonable comparado con lo que ofrecía frente a la competencia europea. Hoy, los valores han crecido muchísimo. Un NA1 manual suele moverse entre 95.000 y 150.000 euros, mientras que las versiones NA2 manuales, más raras y buscadas, alcanzan cifras de 150.000 a 220.000 euros. Las joyas de la gama, como el Type R japonés o las ediciones Zanardi, superan holgadamente los 300.000 euros y ya empiezan a verse por encima de los 500.000. Es uno de los JDM más valiosos del planeta.
Qué mirar al comprar uno
Aunque extremadamente fiable, el NSX exige revisar algunos puntos clave. El chasis de aluminio es maravilloso pero caro de reparar si ha sufrido accidentes; cualquier marca o reparación dudosa debe hacer saltar alertas. El motor VTEC necesita un mantenimiento muy meticuloso, especialmente en el reglaje de válvulas y cambios de aceite. La suspensión de doble triángulo es precisa, pero los componentes pueden desgastarse después de muchos años. La electrónica suele ser robusta, aunque algunos sensores envejecen. Las unidades automáticas valen menos y ofrecen una experiencia más pobre. Lo ideal es buscar un ejemplar lo más original posible.
Potencial de revalorización
Su potencial es enorme. El NSX reúne todos los ingredientes de un futuro clásico de culto: un diseño atemporal, un desarrollo con la firma de Senna, baja producción, una ingeniería adelantada a su época y una conducción analógica que ya no existe en el mundo actual. Las versiones NA2 y las unidades manuales están subiendo con fuerza. Todo apunta a que, en los próximos años, seguirá siendo una de las inversiones más sólidas dentro del universo JDM.
Por qué incluirlo en la colección
El NSX no es solo un superdeportivo; es una declaración de intenciones. Representa la excelencia japonesa aplicada a un concepto que tradicionalmente dominaba Europa. Es equilibrado, preciso, noble y emocional, y combina la pureza de los deportivos de los 90 con una usabilidad sorprendente. Su importancia histórica es enorme: es el coche que obligó a Ferrari a mejorar.
Opinión personal
El Honda NSX es uno de los deportivos más puros y elegantes que se han construido. Ofrece un equilibrio entre motor, chasis y sensaciones que muy pocos coches han logrado. No busca impresionarte con cifras absurdas: te conquista por cómo entra en curva, por la finura del VTEC, por su comunicación constante. Es un coche que te hace sentir parte de la mecánica, no un pasajero. Una auténtica obra maestra que sigue siendo igual de especial hoy que el día que se presentó.













Fuente fotográfica Bomer & Vanoch cars
