Mis Coches: BMW 325i E30 (1989)
El coupé con kit PFEBA que demostró que un buen ojo siempre gana

Presentación del modelo
Este BMW 325i E30 no era una edición especial ni llevaba un kit M-Technic original… pero tenía personalidad. Montaba un kit PFEBA, uno de esos conjuntos estéticos de época que marcaban tendencia en los 80 y 90. No era tan purista como un M-Tech, pero tenía ese punto distinto que lo hacía destacar.
Lo compré por 8.000 €, sabiendo que tenía trabajo por delante, pero también que la base era buena: un chasis sano, un motor M20 con vida por delante y unos detalles que lo hacían atractivo. Era un proyecto con margen, uno de esos coches que compras porque ves potencial incluso donde otros ven una simple unidad más.
Características técnicas
El corazón seguía siendo el fiable M20B25, un 2.5 litros de seis cilindros en línea con 171 CV. Un motor suave, lleno de carácter y con ese sonido metálico tan propio de BMW en los 80.
Este E30, además, traía asientos Recaro, un extra nada despreciable que realzaba la experiencia de conducción. No era un coche de cifras, sino de sensaciones: vibraciones justas, dirección comunicativa y ese equilibrio ligero que hizo del E30 uno de los chasis más queridos de BMW.
Por qué es especial
Porque es la prueba de que no hace falta un M-Tech o una versión limitada para tener un clásico con encanto.
El kit PFEBA no es OEM, pero es parte de la estética tuning elegante de la época, muy buscada hoy por algunos coleccionistas que valoran los accesorios period-correct.
Este coche tenía presencia, personalidad y una base mecánica honesta. Y, sobre todo, tenía margen de mejora, que es donde nace el valor real.
Palmarés en competición
Como todos los E30, este modelo hereda la plataforma que dominó rallies, turismos y copas monomarca durante años.
No es un M3, pero comparte ese ADN deportivo que transforma cualquier carretera en una excusa para disfrutar.
El 325i fue, para muchos aficionados, la puerta de entrada al espíritu BMW Motorsport.
Valor de mercado
El precio de compra fue de 8.000 €, una cifra atractiva para un 325i con buena base y estética cuidada.
Tras invertir en su puesta a punto, el coche ganó solidez, funcionamiento y atractivo.
Lo vendí finalmente por 12.500 €, una cifra justa para el estado en el que quedó y perfectamente alineada con la tendencia ascendente del mercado.
Un ejemplo claro de cómo un E30 bien trabajado siempre encuentra su público.
Qué le hice para ponerlo a punto
El coche venía con una suspensión excesivamente baja que hacía que rozara por todas partes. Fue lo primero que solucioné instalando un conjunto nuevo, equilibrado y mucho más funcional.
A nivel mecánico, le hice cambio de aceite, sustituí la válvula de ralentí, cambié la valvulina del cambio y del diferencial, y equilibré la transmisión. También reemplacé un silentblock de la transmisión que estaba fatigado.
La inversión total en mejoras fue de 2.000 €, centrada únicamente en devolverle al coche su correcto funcionamiento y su fiabilidad original.
Potencial de revalorización
El E30 sigue al alza y es uno de los clásicos más líquidos del mercado.
Aunque este no era un M-Tech, la combinación de motor M20, chasis E30, estética diferenciada y buen mantenimiento lo convirtió en una pieza atractiva para un comprador que quisiera un coche con carácter sin entrar en precios de versiones especiales.
Proyectos así demuestran que incluso un E30 “normal” puede generar valor si se compra bien y se deja perfecto.
Por qué fue una buena pieza para mi colección
Porque era un coche sincero, con su encanto propio y con margen para mejorar.
Los asientos Recaro, el kit PFEBA y el motor M20 formaban un conjunto distinto, no tan purista como otros, pero igualmente especial.
Fue un coche que disfruté, que puse al día y que acabó dejando una buena sensación… y un margen de beneficio razonable.
Opinión personal
Este 325i PFEBA fue uno de esos coches que te recuerdan que el valor no siempre está en las versiones más puristas.
A veces está en la historia, en la estética, en los detalles, en la puesta a punto y en la capacidad de ver más allá del estado inicial.
Lo compré bien, lo mejoré con criterio y lo vendí en el momento adecuado.
Me dejó un beneficio sensato y la satisfacción de haber rescatado un E30 con alma, llevándolo al nivel que merecía.


















