Mis coches: Nissan 350Z (2004)
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Mis coches: Nissan 350Z (2004)

El Nissan 350Z es uno de esos coches que te recuerdan por qué el mundo del motor engancha. Es visceral, analógico, directo y honesto. Un deportivo puro de los que ya no se hacen.

El mío tenía 82.000 km, una base magnífica para construir un proyecto sólido. Lo compré por 10.500 €, sabiendo que era un coche con alma, con carácter y con un margen enorme para convertirlo en algo verdaderamente especial.

Nissan GT-R R35

Nissan GT-R R35

Cuando el GT-R R35 debutó en 2007, el mundo cambió su forma de entender la velocidad.

Nissan ya no quería solo un sucesor del R34; quería un coche capaz de humillar superdeportivos europeos tres veces más caros. Y lo consiguió.

Era más grande, más tecnológico y más rápido. Donde el R34 era un samurái, el R35 era un mecha, una máquina de guerra con cerebro digital.

 Nissan GT-R R32

 Nissan GT-R R32

Finales de los ochenta. Japón vivía su edad dorada automovilística: Honda tenía el NSX, Mazda preparaba el RX-7 FD y Nissan… resucitaba una leyenda. El GT-R R32, presentado en 1989, marcó el renacimiento del emblema GT-R tras más de una década de ausencia.

Nissan GT-R R34

Nissan GT-R R34

El Nissan GT-R R34, producido entre 1999 y 2002, es probablemente el Skyline más icónico de todos los tiempos. Conocido mundialmente gracias a la cultura JDM, los videojuegos como Gran Turismo y las películas de Fast & Furious, el R34 es mucho más que un coche de culto: es la demostración de la ingeniería japonesa aplicada a la velocidad y la precisión. Su combinación de tecnología avanzada, motor turboalimentado y tracción total lo convirtieron en una máquina capaz de humillar a superdeportivos mucho más caros.