Nissan GT-R R35
Cuando el GT-R R35 debutó en 2007, el mundo cambió su forma de entender la velocidad.
Nissan ya no quería solo un sucesor del R34; quería un coche capaz de humillar superdeportivos europeos tres veces más caros. Y lo consiguió.
Era más grande, más tecnológico y más rápido. Donde el R34 era un samurái, el R35 era un mecha, una máquina de guerra con cerebro digital.
