BMW 135i E82
Un futuro clásico turboalimentado

Presentación del modelo
El BMW 135i es uno de esos coches que, sin hacer ruido, se han convertido en referentes entre los aficionados. Lanzado a partir de 2007, el 135i aterrizó en un momento clave: BMW empezaba a jugar con el downsizing, los turbos y las normativas modernas, pero todavía conservaba la filosofía clásica que había convertido a la marca en una leyenda.
El 135i era la fórmula perfecta: un coche compacto, ligero para su época, con un diseño musculoso y un motor de seis cilindros que ofrecía un rendimiento escandaloso. En esencia, un “mini-M” para quien buscaba un coche con alma, potencia real y comportamiento puro sin tener que llegar a los niveles de radicalidad del 1M.
Su llegada devolvió a BMW algo que muchos echaban de menos: coches pequeños, potentes y divertidos que recordaban a los viejos tiempos en los que el conductor era el centro de todo.
Características técnicas
El BMW 135i equipó dos motores a lo largo de su vida: el N54 en los primeros años y el N55 posteriormente. Ambos son seis cilindros en línea turboalimentados, aunque el N54 —biturbo— es especialmente querido por puristas y preparadores.
Especificaciones del 135i N54 (2007–2010):
– Motor: 3.0 L I6 biturbo
– Potencia: 306 CV
– Par: 400 Nm
– Transmisión: manual de 6 marchas o automática de 6
– 0–100 km/h: 5,1 s aprox.
– Velocidad máxima: 250 km/h (limitada)
– Peso: alrededor de 1.530 kg
Especificaciones del N55 (2011–2013):
– Monoturbo twin-scroll
– Mismos 306 CV, entrega algo más progresiva
– Menor margen para preparación, pero igual de agradable para calle
El chasis del 135i, aunque no tan radical como el del 1M, ofrecía un equilibrio formidable: tracción trasera, centro de gravedad bajo, frenos potentes y una dirección que mezclaba precisión con un punto de suavidad muy BMW de la época.
Por qué es especial este coche
El 135i es especial porque representa un momento único en BMW: el instante en el que la marca decidió combinar turboalimentación moderna con una plataforma compacta y un carácter claramente analógico.
Es un coche que corre, y corre mucho. El N54 se ha ganado fama mundial por su capacidad para entregar potencia de forma brutal, por su elasticidad y por su increíble potencial de preparación. Pero más allá de las cifras, lo que hace especial al 135i es cómo se siente.
Tiene algo salvaje, un punto imprevisible cuando se le exige, una manera de empujar que te sorprende incluso cuando ya lo conoces bien. Es ese tipo de coche que te hace sonreír sin que te des cuenta.
Y todo esto en un formato manejable, usable a diario y con una estética que combina agresividad y discreción de forma impecable.
Palmarés en competición
El 135i no fue creado con la competición como objetivo principal, pero su plataforma y su motor lo convirtieron rápidamente en habitual en trackdays, campeonatos privados y pruebas de club.
En manos expertas, el 135i era (y sigue siendo) un arma seria:
– muy rápido en rectas,
– muy ágil en curvas lentas,
– fácil de modificar,
– resistente a largas sesiones de estrés mecánico.
Muchos preparadores lo han utilizado como base para builds semiprofesionales, especialmente con swaps de frenos y suspensiones del M3 E9X, convirtiéndolo en una especie de «1M artesanal» capaz de tiempos de vuelta sorprendentemente competitivos.
Valor de mercado
Precio nuevo (2007–2013):
– Alrededor de 45.000–50.000 € según equipamiento.
Unidades fabricadas:
– No existe cifra global pública, pero se estima que el coupé 135i es relativamente escaso, especialmente en manual y N54.
Valor actual (2024–2025):
– Buen estado: 14.000–18.000 €
– Muy buen estado: 18.000–23.000 €
– Especificación deseada (manual, N54, historial perfecto): 24.000–28.000 €
– Unidades excepcionales: 30.000 €+
La subida ha comenzado en los últimos tres años, impulsada por el interés creciente por compactos analógicos turbo.
Qué mirar al comprar uno
Como cualquier BMW moderno con potencial, el 135i tiene puntos clave:
– Motor N54:
• bombas de alta presión (HPFP),
• inyectores indexados,
• bobinas,
• wastegates con holgura,
• fugas de refrigerante y aceite.
– Motor N55:
más fiable, pero revisar la válvula PCV y el wastegate electrónico.
– Turbos: ruidos metálicos, falta de presión o humo blanco.
– Diferencial: muchos 135i han llevado vida intensa; revisar ruidos.
– Suspensión: especialmente brazos delanteros y amortiguadores traseros.
– Frenos: correctos de serie, pero pueden fatigarse si se usa en circuito.
– Cajas de cambio: la automática aguanta bien; la manual requiere tacto firme.
– Interior: desgaste habitual en volante y cuero lateral del asiento.
Un historial claro y mantenimiento exhaustivo son fundamentales.
Potencial de revalorización
El BMW 135i está siguiendo exactamente el mismo patrón que los grandes compactos deportivos de principios de los 2000:
– motores grandes,
– sensaciones analógicas,
– tamaño compacto,
– cada vez más escasos,
– y muy valorados por entusiastas jóvenes.
La llegada de la electrificación y la desaparición del seis cilindros en línea en coches compactos lo colocan en una posición de privilegio.
A medio plazo (5–10 años):
– Manual N54: 30.000–40.000 €
– Unidades excepcionales: 45.000 €+
Es, sin duda, uno de los BMW modernos con mejor combinación de precio, sensaciones y potencial de crecimiento.
Por qué incluirlo en una colección
El 135i tiene algo que muy pocos coches ofrecen hoy: la mezcla perfecta entre potencia bruta, formato compacto y una personalidad que se siente auténtica desde el primer kilómetro.
Representa un punto de inflexión en la historia de BMW, un puente entre los modelos puramente atmosféricos del pasado y los modernos coches turbo que llegarían después.
Su motor (especialmente el N54) se ha convertido en un icono contemporáneo, su diseño ha envejecido sorprendentemente bien y su conducción sigue siendo tan divertida como impredecible si se le exige.
Incluir un 135i en una colección es incluir un pedazo de la transición de BMW, un coche que será recordado como uno de los compactos más especiales de su época.
Opinión personal
El BMW 135i es uno de los coches más equilibrados, divertidos y carismáticos que BMW ha producido en los últimos veinte años. Tiene el empuje demoledor del N54, el tacto de un coupé clásico y esa sensación de coche “vivo” que tanto se echa de menos en los modelos modernos.
No es perfecto. Precisamente por eso enamora. Te hace sentir que llevas algo especial, algo que vibra, que responde, que te pide que participes en la conducción.
Es un coche que no solo corre: transmite. Y eso, en 2025, es un tesoro.









Fuente de fotografías carsandbids.com
