BMW 2002 tii

El icono que definió una era
Presentación del modelo
El BMW 2002 Tii es uno de esos coches que, sin pretenderlo, marcaron un antes y un después. Nacido a principios de los años 70, formó parte de la legendaria Serie 02, pero su versión Tii se convirtió rápidamente en la joya de la familia. En un momento en el que los deportivos compactos eran escasos y el mercado buscaba equilibrio entre rendimiento y usabilidad, BMW lanzó un coche que combinaba ligereza, precisión y un carácter rebelde, pero refinado.
El 2002 Tii no es simplemente un clásico: es un punto de origen. A partir de él BMW consolidó la fórmula que hoy define a la marca: motores brillantes, chasis comunicativos y una conducción que te hace sentir parte del coche. Fue el embrión espiritual de los futuros M3, de la Serie 3, de toda una filosofía centrada en el conductor.
Características técnicas
El 2002 Tii fue la variante más avanzada de la Serie 02 antes de la llegada del Turbo. Su motor, un cuatro cilindros de 2.0 litros con inyección mecánica Kugelfischer, elevaba las prestaciones a un nivel sorprendente para un coche de su tamaño.
– Motor: 2.0 M10, inyección mecánica Kugelfischer
– Potencia: 130 CV
– Par máximo: 178 Nm
– Transmisión: manual de 4 o 5 velocidades (según mercado y año)
– Tracción: trasera
– 0–100 km/h: aprox. 9,0 s
– Velocidad máxima: 190 km/h
– Peso: en torno a 1.000 kg
La clave del Tii no estaba solo en la potencia, sino en cómo la entregaba: lineal, viva, con una respuesta brillante que hacía que cada aceleración tuviera su propia personalidad. El chasis, ligero y de reacciones nobles, completaba un conjunto tan simple como eficaz. Era un coche con alma deportiva sin artificios.
Por qué es especial este coche
El 2002 Tii es especial porque captura la esencia de la conducción clásica en su forma más pura. Es un coche ligero, con un motor expresivo, un tacto de dirección preciso y una comunicación constante entre el conductor y la carretera. No hay filtros electrónicos, no hay turbos que alteren la respuesta, no hay nada que se interponga entre lo que haces y lo que el coche transmite.
Su diseño es un símbolo del automovilismo alemán de los 70: elegante, compacto, casi minimalista, pero cargado de carácter. Y además posee ese encanto histórico que solo tienen los coches que cambiaron el rumbo de una marca.
El Tii no fue un coche más en el catálogo de BMW. Fue el coche que enseñó al mundo qué significaba realmente conducir un BMW.
Palmarés en competición
Aunque el 2002 Tii no fue desarrollado como coche de competición oficial, su base mecánica y su ligereza lo hicieron muy popular en rallyes y turismos de la época. Equipos privados lo llevaron a campeonatos nacionales e internacionales, donde demostró ser sorprendentemente competitivo gracias a su motor elástico y su chasis equilibrado.
Las versiones preparadas (a menudo con mejoras en carburación o adaptaciones específicas en el sistema Kugelfischer) conseguían ritmos de carrera muy altos y una fiabilidad notable.
El verdadero legado deportivo del Tii es haber sido la plataforma que consolidó a BMW como marca deportiva, inspirando la creación del 2002 Turbo y, posteriormente, toda la filosofía M.
Valor de mercado
Precio nuevo (1971–1975):
– En torno a 260.000–300.000 pesetas, dependiendo del año y equipamiento.
En euros actuales equivaldría aproximadamente a 1.500–1.800 €, aunque con una corrección imposible de comparar a nivel real.
Unidades fabricadas:
– Aproximadamente 38.000 unidades de 2002 Tii.
Valor actual (2024–2025):
– Buen estado: 28.000–38.000 €
– Estado excelente: 40.000–55.000 €
– Unidad restaurada a nivel de concurso o totalmente original: 60.000–75.000 €
La demanda global, especialmente en EEUU y Alemania, ha aumentado notablemente en los últimos años.
Qué mirar al comprar uno
Aunque robusto, estamos ante un coche de más de 50 años, y eso exige atención a varios puntos:
– Óxidos: el principal enemigo. Revisar pasos de rueda, torretas, bajos, marcos y maletero.
– Sistema Kugelfischer: fiable si está en buen estado, pero costoso de ajustar; comprobar arranque, ralentí y respuesta en frío.
– Motor M10: muy duro, pero escuchar ruidos de taqués y comprobar consumo de aceite.
– Dirección: revisar holguras en caja y rótulas.
– Suspensión: revisar amortiguadores y silentblocks; muchos llevan modificaciones.
– Frenos: pueden fatigarse si no están en buen estado; revisar bomba y latiguillos.
– Documentación: matching numbers y restauraciones documentadas aumentan el valor.
Un 2002 Tii bien cuidado puede ser sorprendentemente fiable y usable.
Potencial de revalorización
El 2002 Tii está en una fase de clara ascensión como clásico de referencia. Su importancia histórica dentro de BMW, su rareza relativa y la tendencia del mercado hacia clásicos ligeros y analógicos lo posicionan muy bien para los próximos años.
La desaparición de motores atmosféricos puros, junto con la nostalgia por coches sencillos pero deportivos, ha impulsado su cotización, especialmente en Estados Unidos, Alemania y Japón.
En los próximos 5–10 años es razonable esperar valores entre 60.000 y 90.000 € para unidades excelentes, con los mejores ejemplares superando incluso esas cifras en subastas internacionales.
Por qué incluirlo en una colección
El BMW 2002 Tii es una pieza esencial para cualquier colección que aspire a tener historia, carácter y un vínculo claro con la evolución del automóvil moderno. Es un coche que no solo representa a BMW: representa el nacimiento de una forma de entender la conducción centrada en el placer y la precisión.
Tiene una manera muy particular de conectar con quien lo conduce: ligero, ágil y lleno de vida mecánica. Su motor atmosférico y la inyección Kugelfischer le dan un temperamento único, casi orgánico, que hoy resulta imposible de replicar.
Además, su diseño atemporal y su tamaño compacto lo hacen perfecto tanto para disfrutarlo en carretera como para conservarlo como pieza histórica. Cada vez que se arranca, se entiende por qué tantos aficionados consideran al 2002 el origen de todo lo que hace especial a BMW.
Opinión personal
El 2002 Tii es uno de esos coches que recuerdan que la conducción puede ser algo profundamente humano. No es rápido comparado con los estándares modernos, pero es intensamente auténtico, comunicativo y lleno de encanto. Te obliga a implicarte, a escuchar, a sentir cada transición del motor y del chasis.
Es más que un clásico: es una lección de equilibrio y carácter. Y es, sin duda, uno de los BMW más carismáticos y significativos de la historia.






Fuente fotografias motor21.es
