Nissan GT-R R32
Nissan GT-R R32 – El regreso del Godzilla

Presentación del modelo
El Nissan GT-R R32, presentado en 1989, es una de las máquinas más influyentes en la historia del automóvil japonés. Llegó para devolver a Nissan el prestigio deportivo perdido desde los años 70, pero terminó convirtiéndose en algo mucho más grande: un icono mundial.
Su nombre, GT-R, volvió a la vida después de casi dos décadas, y lo hizo con una carta de presentación que parecía ciencia ficción para la época: motor biturbo, tracción total inteligente, dirección trasera y un chasis afinado para devorar circuitos.
El R32 no era un deportivo más. Era un arma de precisión diseñada con un único propósito: ganar. No tenía lujos innecesarios, no tenía adornos: solo mecánica, tecnología y eficacia.
Visualmente era sobrio, casi discreto. Pero su silueta baja y su presencia contenida escondían un rendimiento que por aquel entonces parecía imposible en un coche de producción.
Es un coche que marcó un antes y un después, y que hoy sigue siendo una referencia absoluta dentro del mundo JDM.
Características técnicas
La magia del R32 nace de la combinación de tres elementos fundamentales: el motor RB26, el sistema de tracción ATTESA E-TS y la dirección trasera HICAS.
– Motor: RB26DETT, 2.6 L, 6 cilindros en línea, biturbo
– Potencia oficial: 280 CV (limitación japonesa), aunque reales 300+
– Par máximo: 353 Nm
– Transmisión: manual 5 velocidades
– Tracción: ATTESA E-TS (tracción total electrónica)
– Dirección trasera: Super-HICAS
– 0–100 km/h: 5,6 s
– Velocidad máxima: 250 km/h
– Peso: 1.430 kg aprox.
El RB26DETT es uno de los motores más respetados de la historia: robusto, potenciable hasta niveles absurdos y con un sonido inconfundible.
La tracción ATTESA enviaba potencia al eje delantero solo cuando era necesario, manteniendo la agilidad de un trasera pero con la estabilidad de un total.
La dirección trasera HICAS afinaba la entrada en curva, haciendo del R32 un coche sorprendentemente neutro.
En conjunto, era un deportivo adelantado una década a su tiempo.
Por qué es especial este coche
El GT-R R32 es especial porque representa la culminación del ingenio japonés.
Nissan decidió crear un coche para arrasar en competición, y por eso el R32 se desarrolló prácticamente como un Grupo A homologado para la calle.
Es especial porque demostró que no hacía falta un V8 ni un enorme motor atmosférico para dominar. Su secreto era la combinación perfecta de tecnología, equilibrio y fiabilidad.
Es un coche que se conduce con una mezcla de respeto y admiración: el empuje lineal del RB26, la manera en la que la tracción total te sujeta al asfalto y la precisión quirúrgica con la que entra en curva generan una sensación de control absoluta.
Y es especial, también, porque se siente auténtico. Duro, directo, sin artificios.
Un deportivo que no busca impresionar con lujos, sino con resultados.
Palmarés en competición
Aquí es donde el R32 se gana su apodo: Godzilla.
El dominio del GT-R en competición fue tan brutal que muchos campeonatos tuvieron que cambiar sus normativas para frenarlo.
– JGTC / Super GT: arrasó sin concesiones.
– Australian Touring Car Championship: ganó tres años consecutivos (1990–1992).
– Bathurst 1000: victoria legendaria en 1991; el público australiano quedó impresionado… y enfadado.
– Grupo A japonés: invicto durante toda su participación, simplemente no perdió.
Su efectividad era tal que los rivales comenzaron a protestar. Godzilla había llegado, y nada podía detenerlo.
El GT-R R32 es, sin duda, uno de los coches más dominantes de la historia del motorsport.
Valor de mercado
Precio nuevo (1989–1994):
– Aproximadamente 4.450.000 yenes, unos 30.000–35.000 € de la época.
Unidades fabricadas:
– 43.934 unidades, cifra relativamente baja para un icono de culto.
Valor actual (2024–2025):
– Buen estado: 45.000–60.000 €
– Estado excelente: 65.000–90.000 €
– V-Spec o N1: 100.000–140.000 €
– Unidades excepcionales o restauradas: 150.000 €+
Con la demanda global —especialmente en EE.UU., que recientemente abrió importación al cumplir 25 años— los precios siguen subiendo año tras año.
Qué mirar al comprar uno
El R32 es un coche extremadamente robusto, pero con puntos muy importantes a revisar:
– Estado del RB26: compresión, fugas y holguras en turbos.
– Carcasa delantera del motor: revisar grietas en unidades muy potenciadas.
– ATESSA: bombas y sensores pueden fallar si no se han mantenido.
– Oxidación: especialmente en pasos de rueda y bajos.
– Dirección HICAS: puede dar fallos; muchos la eliminan.
– Suspensión y brazos: desgaste habitual.
– Caja de cambios: ruidos y holguras si ha tenido vida dura.
– Importaciones: comprobar historial; muchos han sido modificados.
Un R32 bueno es una compra excepcional. Uno malo puede ser un proyecto enorme.
Potencial de revalorización
El GT-R R32 está en plena fase de ascenso.
Su estatus es el mismo que el de los coches míticos de los 90: Supra MK4, RX-7 FD, NSX… pero con un componente competitivo aún más fuerte.
A 5–10 años vista se espera:
– Buenas unidades: 80.000–120.000 €
– Modelos V-Spec: 130.000–180.000 €
– N1: cifras muy superiores
– Restauraciones oficiales en Japón: mercado abierto al alza
Es uno de los JDM con mayor potencial del momento.
Por qué incluirlo en una colección
El R32 no es solo un coche: es un pedazo vivo de historia del automovilismo. Tiene presencia, tiene eficacia, tiene alma… y tiene un legado deportivo inigualable.
Su estética, sobria pero musculosa, transmite fuerza incluso al estar parado. En carretera ofrece una sensación de confianza y control que sorprende para un coche de más de treinta años. Y su motor, el RB26, es una obra maestra que enamora tanto por su sonido como por su capacidad de rendimiento.
En una colección aporta peso, prestigio y un aura casi mítica. Es el coche que convirtió el apellido GT-R en leyenda y el responsable de que generaciones completas de aficionados soñaran con un Skyline.
Opinión personal
El Nissan GT-R R32 es pura esencia JDM. Tiene la agresividad justa, una ingeniería adelantada a su tiempo y una personalidad única. Es un coche que inspira respeto, que emociona y que demuestra que la pasión japonesa por el rendimiento puede alcanzar niveles que muy pocos coches europeos de su época pudieron igualar.
Para mí, es uno de los mejores deportivos de los 90 y una pieza imprescindible para cualquiera que quiera entender la historia del automóvil.
Es un coche que seguirá subiendo, pero sobre todo, seguirá emocionando.











Fuente fotogràfica Carandclassic.com
