Nissan GT-R R33
El gigante incomprendido

Presentación del modelo
El Nissan GT-R R33 llegó en 1995 con una misión tan complicada como inevitable: suceder al mito que había arrasado en los circuitos, el R32 “Godzilla”.
La expectación era enorme, pero Nissan optó por evolucionar la fórmula, no por repetirla. Así nació un coche más grande, más estable, más refinado y tecnológicamente más avanzado.
El R33 es un GT-R maduro, pensado para ir extremadamente rápido con una facilidad que sorprende incluso hoy. Sus líneas son más redondas y menos agresivas que las del R32, lo que hizo que muchos lo subestimaran. Pero cuando uno lo conduce, entiende que este GT-R no quería impresionar con estética… sino con rendimiento.
Su estabilidad a alta velocidad, su aplomo en curva y la progresividad con la que entrega potencia lo convierten en uno de los deportivos más seguros y eficaces de los años 90.
Es un coche que se siente sólido, preciso y casi imperturbable, una cualidad que pocos deportivos contemporáneos podían igualar.
Características técnicas
El R33 heredó el motor RB26DETT del R32, pero Nissan revisó prácticamente todo lo demás: chasis más rígido, ATTESA más avanzado y aerodinámica optimizada.
Especificaciones principales:
– Motor: RB26DETT, 2.6 L, 6 cilindros en línea, biturbo
– Potencia oficial: 280 CV (límite japonés), reales 305–320 CV
– Par máximo: 368 Nm
– Transmisión: manual 5 velocidades
– Tracción: ATTESA E-TS Pro, con control más preciso
– Dirección trasera: Super-HICAS
– 0–100 km/h: 5,4 s
– Velocidad máxima: 250 km/h
– Peso: aprox. 1.540 kg
El R33 también fue el primer GT-R optimizado específicamente para el Nürburgring, donde marcó tiempos más rápidos que el R32 gracias a su mayor estabilidad y mejor distribución de pesos.
Por qué es especial este coche
El R33 es especial porque representa la evolución lógica del GT-R: más rápido, más seguro, más usable y más avanzado.
Durante años se le criticó por ser más grande y pesado, pero esa masa adicional fue un beneficio para su comportamiento: lo hizo más estable, más predecible y más rápido en condiciones reales.
Es especial porque su conducción tiene algo hipnótico. No es un coche que intimide, sino que transmite una confianza brutal. Acelera con fuerza, tracciona con una serenidad sorprendente y entra en curva con una neutralidad que hace que cualquier conductor se sienta mejor de lo que realmente es.
Además, tiene una estética muy particular. Sus líneas suaves y su perfil más redondeado han envejecido mejor de lo que muchos pensaban, y hoy el R33 está siendo reconocido como una pieza única dentro de la saga GT-R.
Palmarés en competición
Aunque el R33 no dominó los campeonatos con la agresividad del R32, sí dejó un impacto importante en el motorsport:
– Nissan GT-R LM (Le Mans 1995): uno de los proyectos más especiales basados en el R33; un coche espectacular y muy recordado.
– JGTC / Super GT: compitió durante varias temporadas con resultados sólidos.
– Nürburgring: primer GT-R en bajar de los 8 minutos en Nordschleife, un hito extraordinario para un coche de los 90.
– Competiciones privadas: usado ampliamente en grip, time attack y drag, gracias a su estabilidad.
Su reputación en circuito es más técnica que emocional: el R33 no es el coche más carismático, pero sí uno de los más eficaces
El R33 LM fue la versión de homologación más radical y exclusiva.

Aunque menos mediático que el R32, el R33 siguió la tradición GT-R de competir y ganar, consolidando el respeto de los equipos europeos.
Valor de mercado
Precio nuevo (1995–1998):
– Alrededor de 4.950.000 yenes, equivalentes a 35.000–40.000 € de la época.
Unidades fabricadas:
– Aproximadamente 16.500 unidades, bastante menos que el R32.
Valor actual (2024–2025):
– Buen estado: 55.000–70.000 €
– Estado excelente: 75.000–95.000 €
– Versiones V-Spec o V-Spec II: 95.000–130.000 €
– Unidades excepcionales o colores raros: 140.000 €+
A medida que el R32 se dispara de precio, el R33 está emergiendo como la alternativa inteligente y coleccionable

Las ediciones especiales, sobre todo el Nismo 400R de 400 CV, con solo 44 unidades fabricadas, superan los 700.000 € en subasta.
Qué mirar al comprar uno
El R33 comparte la robustez del R32, pero también sus puntos delicados:
– Salud del RB26: compresión, fugas, estado de los turbos.
– ATESSA E-TS Pro: revisar funcionamiento y sensores.
– Oxidación: especialmente en pasos de rueda y bajos.
– Dirección HICAS: puede fallar; muchos aficionados instalan kits para eliminarla.
– Caja manual: desgaste si se ha potenciado en exceso.
– Suspensión: brazos traseros y silentblocks fatigados.
– Importaciones: mucha unidad con vida dura en drift, grip o drag.
Un R33 con historial claro y sin modificaciones pesadas es cada vez más difícil de encontrar.
Potencial de revalorización
Durante años fue el GT-R “barato”. Eso está cambiando muy rápido.
A medida que el R32 y el R34 alcanzan cifras astronómicas, el R33 está viviendo un renacimiento entre coleccionistas que aprecian su equilibrio y su rareza.
A 5–10 años vista:
– Unidades buenas: 80.000–120.000 €
– V-Spec: 130.000–160.000 €
– Unidades excepcionales: cifras muy superiores
Es uno de los coches japoneses con trayectoria ascendente más clara del momento.
Por qué incluirlo en una colección
El R33 aporta una combinación única de eficacia, historia y madurez. Es un GT-R que transmite serenidad incluso cuando se va muy rápido, un coche que demuestra lo avanzada que estaba Nissan en los años 90.
Tiene personalidad propia, una estética cada vez más apreciada y un comportamiento que lo hace tremendamente disfrutable en carretera y circuito.
En una colección, el R33 no es solo el “hermano medio” del R32 y el R34: es el GT-R más equilibrado de los tres. El más racional, el más estable y, para muchos, el más agradable de conducir en el día a día.
Opinión personal
El Nissan GT-R R33 es un coche que ha tenido que esperar para ser entendido. Durante años vivió a la sombra de dos gigantes, pero el tiempo ha puesto todo en su sitio.
Es un deportivo formidable, con un equilibrio excepcional y una personalidad que crece cuanto más lo conoces. Representa la fase de madurez del GT-R y el momento en que Nissan llevó la eficacia a un nivel que pocos coches de su época podían igualar.
Para mí, es el GT-R más “completo” de los 90: rápido, estable, elegante y con un potencial enorme.















Fuente fotográfica JJ Deluxe Cars
