Mis coches: NISSAN 350Z (2004)
El Z que restauré, mejoré y disfruté como pocos

Presentación del modelo
El Nissan 350Z, presentado en 2002, marcó el renacimiento de la mítica saga Z después de una década complicada para Nissan. La marca quería recuperar la esencia de los deportivos japoneses: motor atmosférico, tracción trasera, estética musculosa y una conducción directa.
El resultado fue un coupé que rápidamente ganó respeto entre entusiastas y preparadores. Con un precio razonable, un V6 potente y un comportamiento noble, el 350Z se convirtió en uno de los deportivos más sinceros de principios de los 2000.
El mío tenía 82.000 km, una base magnífica para construir un proyecto sólido. Lo compré por 10.500 €, sabiendo que era un coche con alma, con carácter y con un margen enorme para convertirlo en algo verdaderamente especial.
Este 350Z acabó siendo uno de los proyectos que más he disfrutado en mi vida: el equilibrio perfecto entre mejora, estética, conducción y emociones.
Características técnicas
El 350Z montaba el VQ35DE, un V6 atmosférico de 3.5 litros con alrededor de 280 CV según versión. Un motor contundente, lleno de par, duro como una roca y con un sonido metálico que te hablaba cada vez que subías de vueltas.
Motor: V6 atmosférico 3.5 VQ35DE / VQ35HR
Potencia:
Fase 1 (2002–2006): 280–300 CV
Fase 2 (2007–2009, HR): 313 CV
Par motor: 363–358 Nm
Transmisión: manual 6 marchas o automática 5 marchas
Tracción: trasera
Peso: 1.450–1.550 kg
Prestaciones:
0–100 km/h en ~5,7–6,0 s
Velocidad máxima limitada a 250 km/h
Versiones especiales
350Z Track
350Z GT Pack
350Z Nismo S-Tune / Nismo R-Tune (muy escasas)
350Z Convertible Roadster
El motor VQ35 fue premiado varias veces como “Engine of the Year”, y aún hoy es reconocido por su fiabilidad y capacidad de preparación.
Su chasis de propulsión trasera, dirección comunicativa y cambio manual lo convertían en un deportivo puro, con sensaciones de verdad, sin filtros electrónicos excesivos y con un comportamiento noble pero con carácter.
Por qué es especial
El 350Z devolvió al mercado un tipo de deportivo que ya casi no existía: un coche analógico, con sonido auténtico, reacciones predecibles y la potencia justa para disfrutar sin miedo.
Es un coche robusto, equilibrado y con una estética que ha envejecido extraordinariamente bien. Su comportamiento es noble, su chasis admite potencia extra sin problemas y su motor atmosférico ofrece una entrega lineal que recuerda a los deportivos japoneses de los 90.
Además, es uno de los coches más agradecidos de modificar, lo que ha creado una cultura enorme alrededor del modelo.
Palmarés en competición
El Nissan 350Z no solo fue un éxito comercial: también tuvo una carrera deportiva notable.
– Super GT (GT300): compitió durante varios años, obteniendo victorias y demostrando un chasis excepcional.
– Motorsport amateur: muy usado en time attack, autocross y trackdays por su equilibrio.
– Drift: el par del V6 y la robustez del chasis lo convirtieron en un coche habitual en competiciones de drift, especialmente en Estados Unidos.
– Nismo: desarrolló versiones más radicales que sirvieron como base para competición y aficionados.
Aunque no alcanzó la mística competitiva de un Skyline GT-R, el 350Z se consolidó como un deportivo muy competente y tremendamente versátil
Valor de mercado
Precio nuevo (2002–2009):
– Entre 35.000 y 42.000 € según versión.
Unidades fabricadas:
– Aproximadamente 160.000 unidades, aunque relativamente pocas quedaron en estado totalmente original.
Valor actual (2024–2025):
– Buen estado: 15.000–20.000 €
– Unidades excelentes: 22.000–28.000 €
– VQ35HR (313 CV) en excelente estado: 28.000–35.000 €
– Ediciones Nismo y unidades raras: 35.000–50.000 €
Es uno de los deportivos modernos más estables en el mercado y su curva empieza a apuntar hacia arriba.
El mío lo compré por 10.500 €, un precio muy bueno para un 350Z con kilometraje bajo y una base sólida.
Después de todas las mejoras, homologación y el trabajo estético, quedó en un estado excepcional.
Lo vendí finalmente por 19.000 €, lo que me dejó un beneficio final de 2.000 € después de descontar una inversión total de 6.500 € en modificaciones, mantenimiento y estética.
Un coche que no solo mantuvo su valor: lo potenció.
Qué mirar al comprar uno
El 350Z es robusto, pero tiene puntos conocidos:
– Consumo de aceite en algunos VQ35DE: muy importante revisar niveles y antecedentes.
– Sincronizadores de la caja manual: sobre todo 2ª y 3ª.
– Suspensión: brazos y silentblocks fatigados con los años.
– Embrague: especialmente en unidades usadas para drift o circuito.
– Bujes traseros: propensos a holguras.
– Sistema de refrigeración: bomba de agua y radiador deben estar impecables.
– Modificaciones: abundan; unidades stock valen mucho más.
– Interior: algunos materiales se deterioran, especialmente en las primeras unidades.
Un 350Z bien cuidado es un coche tremendamente fiable y duradero.
Qué le hice para ponerlo a punto
Este fue uno de los proyectos más completos que he hecho. A nivel dinámico, monté unas suspensiones BC Racing y unos silentblocks Powerflex de dirección, dejando el tren delantero firme y preciso.
Le hice cambio de aceite y filtros, sustituí la correa de la bomba de agua, instalé bujías de iridio, alineación completa y ajusté el cambio para recuperar tacto. Cambié el sensor de aceite, un sensor de dirección, el ventilador y el termostato, dejando la mecánica impecable.
A nivel estético, monté el parachoques delantero Nismo V2, las taloneras Nismo V2 y un parachoques trasero Charge Speed modificado artesanalmente, dándole una presencia espectacular.
Lo pinté entero en gris, y el resultado fue simplemente brutal. Homologué todo para dejarlo 100% legal y documentado.
Potencial de revalorización
El 350Z está entrando justo ahora en su fase de “clásico moderno”.
Tiene todos los ingredientes:
– Motor atmosférico grande
– Tracción trasera
– Diseño icónico
– Comunidad enorme detrás
– Escasez creciente de unidades de serie
A 5–10 años vista, es probable ver:
– Versiones HR impecables: 35.000–45.000 €
– Unidades Nismo: 50.000–70.000 €
– Ejemplares de colección: cifras superiores según mercado
No subirá tan rápido como un Supra MK4 o un RX-7, pero su tendencia es claramente positiva.
Por qué fue una buena pieza para mi colección
El 350Z es uno de los deportivos más honestos de su generación. Tiene carácter, una plataforma sólida, un motor excepcional y un diseño que ya es reconocible como parte de la cultura automovilística moderna.
No pretende ser un coche elitista, sino un deportivo para disfrutar, modificar y conducir con intensidad. Para un coleccionista, representa la última gran etapa de Nissan antes de que los deportivos se llenaran de electrónica y turbos.
Es un modelo accesible, especial, y con un valor emocional muy fuerte para toda una generación
Lo tenía todo: sensaciones, estética, sonido y presencia. Era un coche que te pedía conducirlo, que te hacía sonreír en cada aceleración y que te recordaba que no hace falta gastarse una fortuna para disfrutar de verdad.
Además, fue un proyecto agradecido: cada mejora se notaba. Cada reparación sumaba. Cada decisión lo hacía mejor.
Opinión personal
Este 350Z fue uno de los coches que más he disfrutado en toda mi vida.
Tenía carácter, tenía alma y tenía esa crudeza que tanto echo de menos en los deportivos modernos.
Lo mejoré, lo dejé perfecto, lo disfruté como pocos y lo vendí en su mejor momento.
Dejó un beneficio simbólico, pero dejó algo mucho más valioso: recuerdos. De los buenos.

































